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martes, 21 de diciembre de 2010

BASTA DE IMPUNIDAD EXIGE RSMLAC

¡BASTA DE IMPUNIDAD, EXIGIMOS QUE LA VIOLENCIA MACHISTA SEA ERRADICADA DE NUESTRAS SOCIEDADES!






La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, RSMLAC, creada hace 26 años con el fin de articular a organizaciones y personas que defienden y promueven la salud integral y los derechos humanos de las mujeres, rechaza con indignación la pandemia de la violencia machista, cuya extensión cobra hoy dimensiones gigantescas. No existe ningún país ni región que esté totalmente libre de esta lacra, ni siquiera aquellos que avanzan con mayor consistencia hacia niveles de mayor desarrollo humano y a una mayor igualdad en las relaciones entre mujeres y hombres.





En estos días, hemos conocido dos casos emblemáticos de esta dramática realidad ocurridos en nuestra región latinoamericana y caribeña, los cuales nos demuestran la total indiferencia de los Estados que continúan siendo negligentes respecto de su responsabilidad irrenunciable de proteger la vida de quienes habitan en cada nación.



Uno de ellos es el brutal femicidio de la activista de derechos humanos Emilia Margarita Quan Staackmann, socióloga, quien trabajaba en el Centro de Estudios y Documentación de la Frontera Occidental de Guatemala (CEDFOG), cuyo foco de trabajo es la promoción de la ciudadanía de sectores vulnerables, como indígenas, mujeres, jóvenes, personas de menores recursos. Ella fue secuestrada y cobardemente asesinada el día 7 de diciembre pasado, mientras realizaba un viaje a terreno junto a su compañero de labores Víctor López. Su muerte incrementó así la larga lista de femicidios/feminicidios ocurridos en dicho país en los últimos años.



Y recientemente, conocimos de la muerte de Marisela Escobedo Ortiz, defensora de derechos humanos en México, quien desde hace años luchaba contra la impunidad respecto del crimen cometido contra su hija Rubí Frayre, en Chihuahua, el año 2008, así como, contra la impunidad de cientos de femicidios/feminicidios en su país. En este estado, solamente en el año 2010, ya han muerto más de 300 mujeres por la violencia femicida.



Marisela fue asesinada el 16 de diciembre frente a las puertas del Palacio de Gobierno de Chihuahua, cuando realizaba una protesta pacífica para exigir a las autoridades la detención del asesino de Rubí, el cual había sido liberado por un tribunal de juicio oral. Junto con abogadas del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), ella había conseguido que un tribunal de casación rectificara la decisión de los jueces, obteniendo una sentencia condenatoria contra Sergio Rafael, asesino confeso, equivalente a 50 años de cárcel. Pero este no fue nunca detenido, pese a que Marisela entregó datos para su localización.



Ninguna autoridad escuchó sus quejas, e incluso el Presidente Calderón se negó a recibirla. Murió, por lo tanto, por exigir la justicia que todo ser humano merece y demanda cuando ve transgredidos gravemente sus derechos humanos fundamentales.



Frente a estos casos dolorosos que nos llenan de indignación y rabia, casos que son la muestra de las millones de muertes de mujeres asesinadas por el solo hecho de ser mujeres en todo el mundo, más que nunca es indispensable una amplia movilización ciudadana que exija la erradicación de estas conductas violentas que se expresan en todos los ámbitos. Una movilización que desafíe las estructuras socioculturales que permiten que el poder de dominación resida en los hombres, y que el peso de la subordinación recaiga en las mujeres. Esta abominable discriminación subyace en la raíz de todas las expresiones de la violencia sexista, ya que sostiene que el valor de las mujeres es inferior al de los varones y que el ser mujer implica que puede ser disciplinada a través de los golpes.



Sin embargo, nada justifica la violencia contra mujeres y niñas. Los Estados no pueden evadirse de la responsabilidad que les cabe en la prevención, en la sanción de los delitos, y en la atención y reparación a las víctimas. Y la sociedad toda debe comprometerse en el cambio de los patrones ideológicos que han hecho de la violencia machista una práctica cotidiana.



La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe hace, por lo tanto, un llamado urgente para reforzar la acción en las siguientes líneas:



continuar avanzando por la senda abierta por el movimiento de mujeres a lo largo de las últimas décadas, con el desarrollo de abordajes integrales alrededor de esta problemática, incorporando asimismo a otros movimientos y sectores aliados;
utilizar activamente los instrumentos internacionales de derechos humanos que cautelan los derechos de las mujeres todas, al igual que los avances conceptuales construidos en las diversas conferencias de la ONU sobre la condición de la mujer;
elaborar propuestas de transformación sociocultural que permitan deconstruir, efectivamente, los modelos machistas tradicionales.


Demandemos una propuesta ética de sociedad basada en la justicia, la paz, el respeto a los derechos humanos y en la igualdad entre mujeres y hombres. Una sociedad donde la vida de mujeres y niñas sea una expresión de libertad, dignidad y autonomía. Una sociedad donde vivir sin violencia sea un derecho humano pleno.







Santiago, Chile, 18 de diciembre, 2010.

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